sábado 14 de noviembre de 2009

Acrílico sobre Tela

Esa noche no pintaba muy bien. Le temblaba la mano y sabía perfectamente que era de cargar las bolsas del supermercado, siempre compraba de más y luego echaba de menos el carrito. Se resignaba a pensar que eso no lo cambiaría jamás. Como lo de arrancarse la piel hasta hacerse sangre o decir 'cojones' para preguntar: ¿dónde cojones está? ¿qué cojones quieres? ¿quién cojones dice eso? Cosas que le amargaban la vida pero que no podía dejar de hacer. ¿Alguien aceptaría eso para el resto de su vida? En la salud y en la enfermedad, pensaba, y mira que con salud ya soy difícil. Estaba en contra del divorcio exprés, el daño que eso había hecho en las parejas actuales, que no aguantan ni un poquito, enseguida todo por la borda, que si no me escucha, que si es demasiado independiente, y yo qué, ¿eh? Las mujeres.



Un sábado lleno de anuncios, y alguna que otra película basada en hechos reales. Y qué iba a pintar con todo eso entorpeciendo el mensaje. No pensaba con ninguna claridad y encima le temblaba la mano. Definitivamente, esa noche no pintaba nada bien.

Imagen: Aquellos días de nubarrones y paella. Y la vuelta en coche, que fue lo más cerca de estar que estuve.

viernes 6 de noviembre de 2009

El último trago



yo estuve allí
en la tercera fila,
llorando mis penas.

domingo 1 de noviembre de 2009

Concha Milímetros

LAS TRES QUE SOY (fragmento de Poemario y fotos de Concha Buika)


SOMOS DE TEMERNOS

DE IGNORARNOS

DE TENER AL CORAZÓN SOMETIDO.


Centímetro, a tus milímetros
(poesía métrica de mi forma y su contenido.)

"De bailar muerta, cansada
mientras la sal abre puertas
cicatrices del pasado mañana."




La falsa moneda, la nostalgia, la niebla. No me pienso reinventar más. Todo lo bueno, todo lo malo, toda esta condición; culpa mía. Saber quién es el que anda detrás de cada uno es de los pocos motivos que anima a cumplir años. Aún con toda la complicación que supone sortear bajezas y malentendidos, vergüenzas con sentido. Fotografías desnudadas. Repito, aún con eso de encima me quito, te miro, me vuelvo y sólo entonces me ves, ahora sin vestido, camino al manantial del agua oxigenada.



Amor, por los alrededores sola me quedo. Limpia y aburrida, tumbada haciendo de las mías te espero.

lunes 26 de octubre de 2009

Una Xibeca en el congelador
Tatuarse no sirve de nada en especial


Sale del norte
coloca el palo donde otros,
espera.

Nadie le habló de imanes
pero conocía a repelús,
no le ayudó demasiado.

Toca el botón,
espera.

Antony y los Johnsons le devuelven la bofetada,
al menos deja que el frío sea consentido.

(uhh uuhh uh, uuhh uhhh uh)

Cèline y Cyntia



-Cómo son, siempre mirando.
-Eh tú, sí sí, tú, el que lee entre líneas, átame bien la cuerda a la muñeca, a ver si es verdad que me revuelves las pecas.

-Pero bebe es muy actual, estamos en los felices veinte.
-Cuando una foto nos pilla exactamente la misma expresión que un póster que tenemos detrás, da gracias y no pidas más.
-... ¿ni un poco de consideración?
-Nada. Aunque ni ellos lo sepan, su instinto también es bajo, lo disfrazan con modales, y miradas con clase. Follar, simplemente eso. Algo rocambolesco porque somos unos retrasados en cuánto a sexo.
-Bueno, tanto cómo retrasados...
-Comparados con los asiáticos, sí.
-La tienen muy pequeña.
-Qué cruz, monada. A mí me ponen.
-¿Un chino que la tiene pequeña?
-No idiota, ésos de ahí, que siguen mirando.

-...qué obsesión.

Anuí Lemon



-Walter Matao, Walter Matao, Walter Matao Walter ¿qué clase de nombre es ese?

Sólo por tenerla en 24 fotogramas por cada segundo, le voy a hacer un largometraje.

miércoles 21 de octubre de 2009

Los Sande



La falta de concentración en nuestra generación es algo tan característico que creo que en el futuro nos definirá. Se lo oí decir de pasada hace unos días a Albert Serra, al que la próxima vez que me cruce le voy a presentar mis respetos. Como los marcos son incomparables, los vikingos fueron violentos y los posmodernos, dispersos.
En la universidad todavía nos obligaban a concentrarnos dos veces al año y aún entonces lo hacíamos muy poquito, como un 5% de lo que deberíamos, y misteriosamente, todos aprobábamos. De hecho, el recuerdo de las épocas de exámenes siempre nos es grato, porque aún haciendo las cosas tarde y mal, algo hacías. No imagino lo gratificante que debe ser vivir el intelecto con disciplina. Porque no es cuestión de realizarse trabajando. Eso, como diría Luppi en Martín Hache, es una completa gilipollez. Pienso constantemente en mi padre, mucho más que cuando estaba a mi lado. Imagino qué diría, y de hecho no hace falta que me vaya muy lejos, porque estas cosas un hijo las sabe. Y basicamente es un gesto de desprecio absoluto hacia la babia, el tener tanto tiempo como para poder parar a preguntar, y un capón y déjate de gilipolleces y escribe algo con sustancia y no estas mierdas sin sustento, algo de curiosidad tienes que haber heredado.

A mí ya no me mueve saberlo todo. Es la nada.